El 19 de julio de 1952, a las 23:40 horas, los controladores del centro ARTC (Air Route Traffic Control) de Washington detectaron siete objetivos desconocidos en sus pantallas de radar. Estos ecos se comportan de forma inusual: se estacionan, aceleran repentinamente y no corresponden a ningún vuelo registrado. Una semana después, el 26 de julio, el fenómeno se repitió con mayor intensidad: los objetivos aparecieron simultáneamente en tres radares distintos.
El suceso generó repercusión mediática mundial y obligó a la Fuerza Aérea estadounidense a organizar, el 29 de julio, la mayor conferencia de prensa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La explicación oficial propuesta (inversiones térmicas que crean falsos ecos de radar) fue cuestionada por varios expertos ya en 1952.